ALMA AMIGA
-¿Te acuerdas cuando llegaste por primera vez?
La conocida voz me hizo dar un respingo y casi derramar el té. En voz baja repliqué:
-Zander, ¿qué haces aquí? Te tengo dicho que no quiero verte en lugares públicos- los clientes de las otras mesas, a juzgar por sus caras, tras verme hablar solo, decididamente me tomaron por loco,.
-Lo ves, ya lo conseguiste –dije mientras ponía cara de tonto sonriendo a los que estaban sentados en las otras mesas – vayámonos de aquí antes que decidan llamar a un loquero.
Emprendí el camino, con Zander encaramado a mi hombro. Confundidos entre la multitud era más fácil hablar sin que me vieran hacerlo.
-¿Qué es lo querías decir con eso de que si me acordaba de los comienzos?
-Me refiero a tus primeras reacciones. Todavía me parto de risa el día que Ahmed, tu primer contacto aquí, trajo invitados a sus amigos a tu casa. Te portaste como un pasmarote.
-Tienes razón, entonces había cosas que no entendía...


